Colombia es un país de contrastes. El 74% de la población vive en las aglomeraciones urbanas y ciudades.

La mayoría son pequeños campesinos, desplazados de sus tierras por una guerra civil que viene durando décadas, y que llegan a la ciudad anhelando encontrar trabajo.

Se encontraron sin embargo con una vida sin perspectivas sociales, sin atención sanitaria y sin expectativas de formación.

Se llaman a sí mismos "gente desechable".

Ni la policía ni el ejército se atreven a entrar en este barrio.

La pobreza, la violencia, el trabajo infantil, la prostitución y la droga dominan el día a día.

Desatendidos y maltratados, para muchos la vida como niño de la calle resulta la última salida.

Cada año fallecen cientos de niños de muerte violenta.